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lunes, 24 de enero de 2011

Para dejar en el más allá

Clint Eastwood es uno de los pocos grandes realizadores del cine moderno, quién asombró como en la madurez de su carrera artística pudo lograr sus mejores films como Unforgiven, Mystic River, Million Dollar Baby y Letters from Iwo Jima. La cuestión es que después de realizar interesantes películas como Changeling y Gran Torino, no cumpliría las expectativas con Invictus, aunque ésta resultaría correcta. Con Hereafter, su nueva obra, intenta concretar una historia muy pretenciosa que entre lo sobrenatural y diversas fábulas corales, no cumple su propósito en ningún momento.
Hereafter intercala las historias de George (Matt Damon), un obrero estadounidense que intenta escaparle a un sorprendente don psíquico que le permite hablar con gente del mas allá; Marie (Cécile De France) una periodista francesa que sobrevivió a un tsunami; en tanto que Marcus (Frankie McLaren) será un chico británico atormentado tras fallecer su hermano gemelo. Todos estos personajes tendrán una estrecha relación con la muerte, motivo que posibilitará que sus vidas se crucen.
A simple vista parecieran historias interesantes y que un realizador como Eastwood podría sacarles su mayor provecho, pero el asunto es que el guión de Peter Morgan es tan flojo que ni el mayor artista podría haber realizado algo atrapante. En este caso, el libreto dista de un gran trabajo suyo como con Frost/Nixon de Ron Howard; en Hereafter cada uno de los tres tópicos tiene poca coincidencia con los otros dos, y si Babel de Alejandro González Inárritu era tildada por este aspecto, en este caso la desconexión es aun mayor.

Por separado, los presentes de George, Marie y Marcus son por momento densos respecto a la narración, y el inconveniente surgirá al tiempo de intercalar las historias, ya que parecen estar unidas por un hilo casi inexistente, lo que provocará un desenlace bastante mediocre y predecible.

Hereafter es el film más flojo de Eastwood desde 2002 cuando realizó Blood Work, y a pesar de escenas muy bien logradas como la del comienzo cuando el tsunami devasta la ciudad donde Marie se encontraba de viaje, en términos generales es una película bastante intrascendente y un paso atrás en esta brillante etapa de madurez del realizador de Unforgiven.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mandela según Eastwood

El gran Clint Eastwood, ya había incurrido últimamente a historias basadas en hechos reales cuando hizo la saga de la Segunda Guerra Mundial con Flags of Our Fathers y Letters from Iwo Jima; y en Invictus, su nuevo film, narra una etapa de la vida del ex mandatario sudafricano Nelson Mandela.
La película se desarrollará en el período post Apartheid, cuando Mandela asume la presidencia, siendo una de sus primeras estrategias políticas unir la raza negra con sus pares blancos sudafricanos, y como medida a esto, se tornará a darle gran importancia a la participación de su país en el Mundial de Rugby del cual serían anfitriones.
El rugby en Sudáfrica era en su mayoría para los blancos, pero el nuevo líder sudafricano, a pesar de haber estado 27 años en prisión, tenía como meta la unificación social tras un largo período racista, siendo la pasión por el deporte la excusa para quebrar determinadas fronteras.
Mandela (que es interpretado en gran forma por Morgan Freeman) apoyará a los alicaídos Sprinkbooks a través de su capitán Francois Pienaar (Matt Damon), al cual no solo animará para las conquistas deportivas, sino que le hará dar cuenta de la realidad social que se estaba viviendo hace largos años.
A simple vista, Invictus parece ser un film simple, pero Eastwood demuestra una vez más que es un gran narrador, que puede hacer de un acontecimiento simple una gran y conmovedora historia que atrape constantemente a través de personajes fuertes y hechos muy bien detallados.
Como en Letters from Iwo Jima, dónde se mostraba culpabilidad de ambos lados, ya sea del mando estadounidense como del japonés en la atroz Segunda Guerra Mundial; Invictus también tendrá esa esfera moral bien remarcada entre dos partes que lamentablemente debieron ser separadas por la vergonzosa política racista por la cual Mandela luchó e intentó de abolir.
El film será emocionante en todo momento, ya que cada escena encaja con la siguiente con una emotividad única que le da Eastwood, comandado por la impecable banda sonara a cargo de su hijo Kyle y la realista fotografía de Tom Stern.
En conclusión, Invictus es un film más que correcto a pesar de no alcanzar la magnitud de otros de Eastwood como Mystic River o Unforgiven; destacándose que a través de una historia simple, pero narrada brillantemente, se pueda redondear otra película emocionante dentro de la filmografía de uno de los pocos genios que quedan con vida en el cine contemporáneo.

viernes, 6 de febrero de 2009

Los genios son inmortales como el cine mismo

En principio, la idea es comentar Changeling, pero a lo largo de este texto, a parte del film, produciré un digno homenaje a su realizador: el gran Clint Eastwood.
Eastwood es uno de los mejores directores y actores del cine contemporáneo. Un genio que le dio vida a inolvidables personajes como el Rubio en Il buono, il brutto, il cattivo, de Sergio Leone o a Harry Callahan en Dirty Harry, de Don Siegel, para mencionar quizás sus más reconocidas caracterizaciones a lo largo de su extensa relación con el séptimo arte.
A pesar de sus grandes dotes como actor, Eastwood enriquecería su grandeza con su labor como director, siendo su primer gran obra Bird, de 1988, un crudo film que narra la vida del brillante compositor de jazz norteamericano Charly Parker.
Luego, Eastwood sorprendería en 1992 con Unforgiven, un gran western que ganaría el Oscar a la mejor película y le valdría a él su primero como director y a su vez su primera nominación como actor.
Los diez años siguientes le servirían al estadounidense para filmar diversos films de variados géneros, animándose hasta con la ciencia ficción con Space Cowboys, aunque sus películas más destacadas de la época serían el drama A Perfect World y la romántica The Bridges of Madison County.
Para mí, después vendría el quiebre fundamental en la carrera de Eastwood, ya que entre 2003 y 2008 filmaría una seguidilla de películas de un valor sublime, siendo meritorio que un realizador a los 78 años en vez de quedarse con todo lo grandioso que había hecho, pueda llegar a la cúspide de su carrera en la que podemos denominar su etapa dorada.
Todo comenzaría con el genial thriller Mystic River de 2003, para seguir al año siguiente con el drama boxístico Million Dollar Baby, y llegar a la excelencia en 2006 con sus dos films sobre la Segunda Guerra Mundial y la Batalla de Iwo Jima, mostrando en Flags of Our Fathers la visión norteamericana y en Letters From Iwo Jima, la japonesa en un magistral film hablado completamente en japonés que ya se podría considerarse de culto.
Luego llegaría el momento de Changeling, un drama basado en un hecho real que cuenta la historia de Christine Collins (gran interpretación de Angelina Jolie), una madre soltera de Los Ángeles a la que le desaparece su hijo Walter. Pasados cinco meses, la policía supuestamente encontraría a su hijo, pero resulta que este no sería tal.
Convulsionada por los hechos y los medios, Christine se llevaría al niño con ella, y cuando ésta exige la búsqueda de su verdadero niño, la corrupta policía, en vez de aceptar el error, opta por encerrarla en un instituto psiquiátrico. A todo esto, Christine contaría con la ayuda del reverendo Gustav (John Malkovich), que a parte de ayudarla con su cometido, usará esto para continuar su lucha contra la policía y la corrupción de las autoridades de la cuidad.
El film tiene un gran enfoque dramático, pero Eastwood tiene una gran capacidad para sumarle el adecuado suspenso a la obra, una pieza impecable narrada a la perfección como él nos tiene acostumbrados. Eastwood es un gran director de orquesta, logra que cada actor desempeñe de maravillas su papel, sea el principal como es el de Jolie o de todos los secundarios que la rodean.

También hay que destacar la gran fotografía de Tom Stern o el correcto y compacto guión de J. Michael Straczynski; y por ende resulta innegable decir que Changeling no sea una película de Eastwood, porque éste a logrado concebir una propia personalidad que nutre a sus películas, cada plano es impecable y reluciente de su autoría que ha logrado con creces un sello propio.
Changeling es una nueva gran película de un realizador que a pesar de los años sigue en alzas, el tiempo no lo deteriora, sino que lo llena de sabiduría a la hora de mezclarse con lo suyo: el cine, porque Eastwood es cine y nació para hacer películas.