Mostrando entradas con la etiqueta BUENOS AIRES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BUENOS AIRES. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2009

Fuerza natural en el Ciudad de la furia


El recital que brindó Gustavo Cerati el domingo 20 de diciembre le dio un cierre más que digno a lo que fueron las presentaciones en el Club Ciudad de Buenos Aires, ya que es de conocimiento público que este escenario no recibirá más shows musicales debido a las constantes quejas de los vecinos de la zona.
El ciudad ya se había convertido en un escenario clásico, dónde rondaron importantes bandas como Radiohead, The Mars Volta y R.E.M., entre otros; y en este caso el ex Soda Stereo presentó su última placa, Fuerza natural, refiriéndose al caso: “¿Cómo está el volumen? Saludos a los vecinos; o sino pongan más lugares para tocar”.
Como era de prever, el show arrancó a todo volumen, en un primer set dónde Cerati presentó los temas de su nuevo disco, pasando primero por lo rock pop eléctrico como «Fuerza natural», «Magia», «Déjà vu», «Desastre» y «Rapto», en un comienzo que se lo vio de negro y con antifaz con su energía característica sobre el escenario.
Después fue el turno del segmento electroacústico de su nuevo álbum, dónde expuso «Amor sin rodeos», «Tracción a sangre» y la impecable «Cactus», el tema mejor logrado de Fuerza natural.
Para cerrar la primera parte del recital, Cerati tocó las canciones restantes del disco (aunque «#» quedó para el final del show), o sea «Naturaleza muerta», «Dominó», «Sal», «Convoy» y una extensa e alucinante versión de la psicodélica «He visto a Lucy», para la cual se sumó Gillespie.
Luego de un receso vendría el momento más importante de la calurosa noche en el Club Ciudad, cuando Cerati homenajeó a la fallecida Mercedes Sosa tocando una impecable versión de «Zona de promesas» de Soda Stereo, tema que cantaron a dúo en Cantora, último álbum de ella.
Para la segunda parte del espectáculo, Gustavo (ya de blanco) se propuso a recorrer varios temas de discos anteriores de su carrera solista, arrancando con grandes composiciones de su primera placa Amor amarillo, como «Pulsar» y «Te llevo para que me lleves», aunque en esta última, el acompañamiento en voz de Anita Álvarez Toledo dejó mucho que desear.
Luego Cerati y su banda (muy bueno lo de Richard Coleman en guitarra y Fernando Samalea en batería) recorrieron hits como «Crimen», «Paseo Inmoral», «Cosas imposibles» y «La excepción», la cual se intercaló con el riff de «Rebel Rebel», excelente tema de David Bowie allá por los 70.
Para el final, quedarían «Puente», «Lago en el cielo», «Vivo» y «Jugo de Luna», para clausurar el Club Ciudad con el ya nombrado «#». El show fue de una fuerza natural impecable, y a todo volumen, Cerati le dio un cierre más que digno a un escenario característico de los últimos años como el Club Ciudad de Buenos Aires.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Un show histórico que será eterno

El pasado viernes 4 de diciembre no fue un día convencional. En el estadio de Vélez Sarsfield se produjo un acontecimiento atípico, un show de aquellos que quedarán en el recuerdo por siempre. El espectáculo de Luis Alberto Spinetta mantuvo una lucidez descomunal a lo largo de casi cinco horas y media de pura emoción que enmarcaron un hecho histórico.
Ni siquiera en el plano de las estructuras, el mega recital de Spinetta fue convencional. Cerca de las 22, el Flaco salió al escenario de un estadio colmado con casi 40 mil espectadores, y en principio habló con su público y nombró a los músicos que le hubiera gustado que se hagan presentes en la noche de Liniers, como Pedro Aznar, León Gieco y Frank Ojtersek; en tanto que mencionó a los que le hubiera gustado versionar y no encontró lugar en el show, como Moris, Andrés Calamaro, Carlos “Indio” Solari y Hugo Fattoruso.
En principio, se puede decir que fue un acontecimiento histórico por dónde se lo mire, y quizás el concierto más importante de la historia del rock en nuestro país, porque como se ira resumiendo en este escrito, en el escenario de Vélez estuvieron todas las glorias nacionales del género, ya sea en presencia o siendo versionados en su mayoría por el eterno Spinetta.
Todo comenzó con la hermosa entonación de «Mi elemento» para dar comienzo a la emocionante velada musical, en dónde Spinetta repasaría su extenso y maravilloso repertorio, siendo cortejado, no sólo por la gran mayoría de los músicos que lo acompañaron a lo largo de estos 40 años de carrera, sino también por una larga lista de “genios” (como el mismo los destacaba) que admira y deseaba que participen de la noche.
El show denominado “Spinetta y sus bandas eternas” se dividió en dos segmentos, en el primero, el Flaco con la participación de distintos músicos invitados como Javier Malosetti, Diego Rapoport y Leo Sujatovich, comenzó a repasar grandes temas de Spinetta Jade, como «Alma de diamante» y «¿No ves que ya no somos chiquitos?», y de su carrera solista, como «Ella también» y «Cementerio club».
El show era muy emotivo y lo fue más a medida que grandes figuras fueron saltando al escenario para acompañar a Spinetta. La aparición de Fito Páez, quién grabara con el Flaco La, la, la en 1986, fue más que importante para el espectáculo, y verlos entonar con total exuberancia temas como «Las cosas tienen movimiento» y «Asilo en tu corazón» fue desgarrador, para terminar cerrando el set con un gran dicho de Páez: “Luis Alberto… siempre estarás en mi”.
Luego sería el turno de otro peso pesado de la historia del rock argentino, Gustavo Cerati, con el que cantaron a dúo «Té para tres» de Soda Stereo y «Bajan » del monumental disco Artaud que Spinetta grabó en 1973. Ambos temas sonaron impecables y la emoción de Cerati se pudo observar al retirarse con la arenga “Si hay un sueño cumplido, es éste”.
Hasta ese momento, el show era un gran manifiesto emocional lleno de sorpresas, a las cuales se sumaron los dignos homenajes que Spinetta le hizo a leyendas del rock nacional, versionando maravillosas canciones como «Mariposas de madera» de Miguel Abuelo, «El rey lloró» de Litto Nebbia y «A dónde está la libertad» de Pappo (con el acompañamiento de Juanse en voz), para cerrar con «Necesito un amor» de Javier Martínez y la presentación sobre el escenario de sus hijos Dante y Valentino, tocando la guitarra y rapeando, respectivamente.
Uno de los momentos más esperados de la noche, era el de la presencia de la otra gran leyenda viviente del rock argentino: Charly García, para el cual Spinetta le rindió un merecido homenaje versionando su tema «Filosofía barata y zapatos de goma».
Luego, saldría a la escena el propio García para vocalizar junto a Spinetta el ya clásico de ambos «Rezo por vos», que al igual que en el recital del primero en octubre pasado, sonó en gran forma y nos permitió una vez más poder vislumbrar en pareja a los dos más grandes del rock argentino.
Después de un merecido intervalo, comenzaría el segundo segmento y las emociones que se empezarían a producir serían inagotables. Como puntapié inicial se presentarían Los socios del desierto con Marcelo Torres y Malosetti (en lugar del fallecido Daniel Wirtz) para deslumbrar junto al Flaco con temas como «Nasty people» y «Bosnia».
Pero aquello no sería nada a comparación del momento que se pudo vivir después cuando aparecieron en el escenario de Vélez, Carlos Alberto “Machi” Rufino y Hector “Pomo” Lorenzo, quienes junto a Spinetta formaban Invisible, la fenomenal banda de los 70.
El trío hizo vibrar al público que se hizo presente en la noche en Liniers con clásicos como «Durazno sangrando» y «Jugo de lúcuma», en tanto que maravillaron con el hermoso tema «Niño condenado», para el cual escuchar la voz del Flaco fue una experiencia mágica. Para el final, versionaron a Tanguito y su eterno tema
«Amor de primavera», dejando en el recuerdo a uno de los pocos grandes que faltaban en el show.
Después llegaría el momento de mayor explosión de la noche, con la presentación de Pescado Rabioso y la de los integrantes originarios de la banda: Black Amaya, Osvaldo “Bocón” Frascino, Carlos Cutaia, David Lebón y obviamente el propio Spinetta.
Lo expuesto por Pescado fue magnífico y clásicos como «Poseído del alba», «Despiértate nena» y «Me gusta ese tajo» hicieron enloquecer a todo el estadio, cargándole una cuota más de adrenalina y brillantez musical a un show que era anecdótico.
A lo que a presentación de las bandas eternas se refiere, lo que el público tuvo oportunidad de ver para lo último fue un lujo, porque junto a Spinetta se presentaron Edelmiro Molinari, Emilio Del Güercio y Rodolfo García, los integrantes iniciales de Almendra.
Fue emocionante ver a los cuatro juntos luego de tantos años, y más aun escucharlos (con la excelencia que los caracterizaba en los 60 y la propia madurez actual) hacer temas inolvidables como «Color humano» y «Fermín», en tanto que por último, el Flaco desenfundo la guitarra acústica y el grupo unido en un círculo entonaron quizás el tema más recordado de aquellos tiempos: «Muchacha», en lo que fue una presentación deslumbrante.
Ya acercándose al final, Spinetta tocó «8 de octubre», tema homenaje a las víctimas de la tragedia en Santa Fe, tema para el cual se le sumó Mollo en guitarra. Luego quedaría el cierre con grandes hits de su carrera solista como «Seguir viviendo sin tu amor», «Yo quiero ver un tren» y «No te alejes tanto de mí».
En conclusión, se puede decir que el recital que brindó Spinetta junto a sus bandas eternas y distintos invitados fue un hecho histórico. Un acontecimiento de una magnitud digna de un genio, que quedará en el recuerdo por siempre, para el cual esta humilde nota es poco, ya que un show que será eterno como este, sería digno de la extensión de un libro.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Lisérgicos y alucinantes

Este sitio estaba medio abandonado, pero los avatares de la vida me dan una importante excusa para mencionar mi asistencia al Personal Fest 2008 el 1° de noviembre, en dónde se presentó una de las bandas que más tenía ganas de presenciar en vivo en los últimos años, y la verdad que me fui más que satisfecho; por cierto, estoy haciendo referencia a The Mars Volta. Aquel fue un día más que caluroso en el Club Ciudad de Buenos Aires, que demostró ser un gran predio para hacer recitales. Cerca de las 19.30, en el segundo escenario en importancia salía a la escena la banda mexicana-estadounidense. A los pocos minutos, entre avalanchas y empujones, ya me encontraba a unos metros de la banda, eso sí, entre el grueso de la multitud se podría decir estimativamente que harían unos 200 grados, pero que importaba si The Mars Volta comenzaba a tocar.
No fue un show convencional, por cuestiones de organización solo tenían una hora para tocar ¿y qué fueron de esos sesenta minutos? Algo increíble. Tuve la sensación de estar frente a una banda que estaba haciendo “música” en vivo. Ahora no recuerdo la cantidad de temas que tocaron (creo que fueron cinco), pero todos ellos podrían haber sido uno solo, un conjunto de melodías limadas e hipnóticas que progresaban con un continuidad sonara estupenda.
Era pura energía, no paraban de tocar… solo quedaba ponerse a contemplar el virtuosismo y la genialidad del guitarrista Omar Rodríguez, los delirios del cantante Cedric Bixler-Zavala y, para mí, lo sorpresivo del baterista Thomas Pridgen, un tipo de una potencia estrafalaria, parecía de otra galaxia un ser que toque de esa manera.
El show me dejó deslumbrado, con una sensación post-recital que no tenía hace bastante, The Mars Volta no defraudó en lo más mínimo y a partir de ese momento fue tiempo de descansar, reponer energías y ver de reojo a bandas como Bloc Party, la cual estuvo más que aceptable, y Kaiser Chiefs, que paso sin penas ni gloria.
Apenas pasadas las 22, se presentaban los que eran la atracción mayor del festival: R.E.M. Pienso que después de haber visto a The Mars Volta ya estaba hecho, por lo cual bastante tranquilo (onda habano y whisky en un bar) me quedé lo más cercanamente posible del escenario principal para observar a la banda liderada por Michael Stipe.
Debo decir que el concierto de la banda estadounidense fue muy bueno. Stipe demostró ser un tipo más que carismático sobre el escenario (hasta improviso un genial pase de baile), mientras que el bajista y pianista Mike Mills y el guitarrista Peter Buck no dejaron de mostrar todas sus virtudes sobre la escena.
A lo largo del show tocaron grandes temas como Losing My Religion, Everybody Hurts, Man On The Moon y especialmente el que yo quería que toquen: Imitation of Life.
Fue una larga tarde noche. Muy amena, por cierto, y a pesar del calor, la jornada fue totalmente satisfactoria, por presenciar en vivo a una de aquellas bandas de toda la vida como lo es la de Stipe, y más que nada por las sensaciones que The Mars Volta provocó sobre el escenario.

lunes, 21 de abril de 2008

Merci pour la musique


El domingo a la noche cuando salimos de Niceto Club con el Gitano, le decía: “que lástima los que no pudieron venir, o los que no lo conocen ¡qué recital se perdieron!”. Toda referencia de aquella noche es para el talentoso músico francés Benjamin Biolay.
Para aquellos que no saben nada de él, hay que decir que Biolay tiene 35 años y lleva una importante carrera musical en donde ha experimentado múltiples estilos como el rock, el pop, la electrónica, el jazz, el folk, como también sonidos psicodélicos o gipsys. Esto y otras tantas cosas lo hacen un músico más que interesante, y mucho de aquello se pudo comprobar el fin de semana último acá en Buenos Aires.
El multiinstrumentista-se lo pudo observar tocar la guitarra (acústica y eléctrica), el piano, la trompeta y sintetizadores- nacido en Rhône-Alphes brindó un show impecable, en donde en un transcurso superior a las dos horas repaso varios de sus mejores temas.
El denominado por muchos como el Serge Gainsbourg de los tiempos modernos, deleito con una variada selección de temas de sus diversos discos. Sonaron lindos temas como, Los Angeles, Jardín d’ hiver, Mon amour m`a baisé y Ground zèro bar; dos temazos de su último disco Trash Yéyé como Qu’est ce que ça peut faire y Dans la Merco Benz y una bellísima versión de la balada Ballade du Mois de Juin, del gran disco Home de 2004 que realizó junto a su ex esposa, la actriz Chiara Mastroianni, ¡sí! la hija del gran Marcello.
También se lo pudo ver al francés -casi siempre con cigarrillo en mano- realizar una seguidilla de covers muy bien logrados entre los que se destacaron There Is A Light That Never Goes Out de The Smiths, Clint Eastwood de Gorrillaz y el clásico jazero compuesto por Herman Hupfeld As Time Goes By, el cual se haría famoso con la película Casablanca de Michael Curtiz.
En términos generales, el concierto que dio Biolay en Niceto fue espectacular... una velada digna de codearse con las mejores, en la que la música tomo un papel fundamental ¡que bien que sonó!, y como dijo el francés en medio del recital -se le entendió mediante traductor de por medio- “nosotros no vinimos hasta acá por la discográfica o nada por el estilo, sino por la gente que disfruta de la música que hacemos”... sin mucho más que decir de mi parte concluyo de esta manera, ya que a veces una pequeña frase puede decir mucho... y también mucho fue lo que se disfrutó del show del domingo. Au revoir!!.

sábado, 19 de abril de 2008

Noche Glam

¡Viva el Glam! Sin dudas debo decir que el recital de los New York Dolls que presencié ayer por la noche fue genial, que fueron casi dos horas de un show brillante en el que se vibro la mejor música de la mano de una de las bandas icono de los setenta, quienes junto a David Bowie y Marc Bolan & T-Rex fueron construyendo un género.
La banda liderada por David Johansen-que junto a Sylvain Sylvain son los únicos miembros originales que se mantienen en el conjunto- mostró un gran nivel, una importante carisma y exponiendo toda su energía, demostraron que a pesar de que los años pasen, mantienen las ganas de tocar más intactas que nunca.
A lo largo del show, que se produjo en un The Roxy que estaba semi colmado, y tras la presentación de El Club de Marilyn-una banda Glam local sin mucho brillo-y Coverhead-una rockera que dejó mucho que desear-los New York Dolls repasaron varios temas de su último disco One Day It Will Please Us to Remember Even This, entre los que se destacó una gran versión del tema We're All In Love. Otro momento culmine fue cuando los precursores del Glam interpretaron de gran manera el tema Piece Of My Heart de Janis Joplin.
El recital tuvo varios puntos altos, en donde el público constantemente se conectó con la banda estadounidense, quienes con toda su carisma y pleno diálogo con la gente, brindaron una extensa cantidad de sus más aclamados hits.
En un momento el talentoso y simpático Sylvain empezó a jugar con el público con la arenga “Do you like pills?”, luego rió y al rato el glamoroso Johansen, con su pañuelo rosa colgado del cuello, empezó a entonar Pills para enloquecer a los espectadores.
También, en el transcurso de la velada, sonaron grandes temas de los imprescindibles discos New York Dolls de 1973 y Too Much Too Soon de 1974 como Puss ‘n Boots, Looking For A Kiss y Subway Train.
Quizás los dos momentos más espectaculares de la noche fueron cuando tocaron uno tras otro dos temazos como Trash y Jet Boy-gran versión de este último con solos de guitarra extendiendo el tema por parte de Sylvain y Steve Conte-, en tanto que el segundo instante más estremecedor fue cuando entonaron de manera brillante el clásico Personality Crisis, en donde la mayoría del público vibró como nunca en toda la noche.
En conclusión, fue un gran show... de esos que quedan en el recuerdo y uno espera que se repitan. Los New York Dolls demostraron que son una banda mítica y se encuentran con un gran presente, en donde se los vio intactos y muy agradecidos con el público de Buenos Aires, quienes le hicieron el aguante a lo largo de toda la noche. ¡Viva el Glam!¡y viva los New York Dolls!.

lunes, 31 de marzo de 2008

Crónica de un show brillante

“¡Qué groso, loco!¡vimos a Ozzy!” le decía a Juan... “Quiero un abuelo como él”, me contestaba mi amigo. Debo decir que el show que dio el Sr. Osbourne el domingo en el Quilmes Rock fue impecable, de alto vuelo... catorce temas con los que se vibró a full.
Fue una noche más que agradable en el estadio de River Plate. Todo comenzó-o al menos para nosotros- con la presentación de Rata Blanca, quienes brindaron un show aceptable en donde repasaron sus éxitos y sorprendieron con una buena versión instrumental del clásico de Pink Floyd Confortably Numb.
Después se dio la sorpresa de un mini show del genial Carca-el cual no estaba anunciado-, quién hizo un homenaje al rock nacional repasando tres clásicos: Despiértate nena de Pescado Rabioso, No pibe de Manal y cerrando con el hit Rutas Argentinas de Almendra. Lo lamentable de la noche fue que un grupo de energúmenos empezó a arrojarle cosas a Carca ¡increíble!, se ve que algunos no están capacitados para disfrutar de uno de los mejores músicos de la movida under de los últimos tiempos, que encima estaba interpretando de manera brillante un clásico compuesto por el inigualable Luis Alberto Spinetta ¡patético!¡de no creer!. Igual el excéntrico músico se retiró siendo irónico con aquellos idiotas, mientras los que apreciamos de la buena música le brindamos unos merecidos aplausos.
Luego vino el turno del popular grupo estadounidense Korn, de los cuales debo decir que no son de mi mayor agrado, aunque admito que dieron un show más que respetable a partir de la carisma de su líder Jonathan Davis, y hasta llegando a tener puntos altos cuando tocaron hits como Freak On A Leash, Got the Life y Blind.
De ahí en más todos comenzamos a gritar por la aparición de quién iba a ser la estrella principal de la noche, el gran Ozzy Osbourne. Unos minutos antes, como anticipo, se pudieron observar en las pantallas gigantes unos videos bizarros que interpretaba la estrella del metal, en donde parodiaba a la película The Queen de Stephen Frears y a reconocidas series de TV como The Sopranos, entre otras.
Alrededor de las 22.30, el ídolo apareció en escena y toda la multitud que se hizo presente –alrededor de 60 mil personas- empezó a disfrutar de la diabólica risa del británico, quien junto a su banda comenzaban a tocar I Don´t Want To Stop.
Decir que el recital fue increíble es poco... se gozó del mejor rock posible y de una estrella al cual parece que sus 59 años no le pesan para nada. Se lo pudo ver a Ozzy saltar, correr de aquí para allá, levantar al público con sus reiteradas arengas y hasta mostrar su trasero en medio del show.
El ex líder de la fenomenal Black Sabbath deslumbró con varios de sus geniales éxitos al tocar clásicos como Bark At The Moon, Mr. Crowley, Change The World y Mama I Coming Home, así como también grandes temas de aquella mítica banda del metal como War Pigs, Carzy Train y Iron Man.
¿Se preguntan por el cierre? Qué más que el monumental temazo Paranoid para hacer explotar el estadio y dejar emocionados a todos los fanáticos con una versión sublime.
Fue una noche inolvidable para todos los que dimos el presente, un recital como hace bastante no se veía, el cual tuvo toda la energía y la carisma de un grande, quién más de una vez se lo pudo ver sonreír y quedar deslumbrado por la pasión del público argentino, de aquellos que aman la música y humildemente le decimos ¡Gracias Ozzy!.

lunes, 17 de marzo de 2008

Presenciando a una leyenda

La noche del sábado fue más que agradable, ya sea por lo cálido del día, como por lo que implicaba sentimentalmente tener a un ídolo tan de cerca. Eran más de unas 20 mil personas que concurrieron al estadio de Vélez Sársfield que podrán decir que presenciaron un buen show de uno de los mitos vivientes de la música. El que estaba frente a la multitud era el gran Bob Dylan que a lo largo de casi dos horas repaso a través de 18 de sus temas, una parte del genial repertorio de una carrera brillante.
Fue un recital de aquellos históricos, en donde por momentos dejaba de tener relevancia si el show que brindaba el estadounidense era más o menos extraordinario, ya que de seguro para los que se hicieron presentes quedará en el recuerdo que a partir de que arrancó el espectáculo cuando comenzó a sonar Rainy Day Women #12 & 35, de aquel momento hasta el final dio la sensación -y la emoción- de tener a una de las leyendas del rock a tan solo unos metros.
Retrocediéndose un rato en el tiempo hay que decir que se hizo presente como telonero León Gieco, quién contó en el final de su presentación con la colaboración de Gustavo Santaolalla, en tanto que casi cuando estaba finalizando su repertorio se dio la primera gran sorpresa de la noche, la presencia de otra leyenda del rock: el genial Charly García, quién toco la guitarra eléctrica y cantó junto a Gieco, haciéndose presente con el discurso “todo sea por Bobby”.
Pero volviendo a lo central de la noche, hay que decir que Dylan brindó un buen espectáculo, en donde fue acompañado por un muy buen grupo de músicos, en una velada que lo vio al estadounidense tocando la guitarra eléctrica en los tres primeros temas, para a partir de ahí asentarse en el órgano hasta la culminación del show.
A lo largo de la sesión, hay que decir que Dylan repasó grandes temas su último y gran disco Modern Times, como también realizó grandes interpretaciones –y versiones totalmente distintas como suele acostumbrar- de grandes hits como Lay, Lady, Lay, Watching The River Flow, Just Like A Woman, Highway 61 Revisited, Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again, All Along The Watchtower y el legendario clásico Like A Rolling Stone, en donde se observó vibrar al público con mayor esplendor a lo largo de la noche.
Por otro lado, quizás el momento más llamativo del concierto, fue cuando Dylan interpretó el clásico Blowin´ In The Wind, el cual fue tan reversionado que hasta se podía notar a los más fanáticos desconocer de que tema se estaba tocando cuando sonaban los primeros acordes.
En planos generales fue una buena función, de la cual se le pueden reprochar pequeñas cosas como el casi nulo contacto de Dylan con el publico -faltó el típico “Hola Buenos Aires, Argentina...”-, como que tampoco haya tocado la guitarra acústica que tanto lo caracteriza. Algunos habrán dicho ¿por qué, Bob?, pero en fin, los maestros son así, a veces tienen sus cosas (como todos las tenemos), por eso solo hay que disfrutar de su arte, de gozar de haber tenido la oportunidad de tener tan de cerca a la leyenda del rock.